Mirta estudiaba Trabajo Social en la Universidad de Buenos Aires, cuando la carrera aún dependía de la Facultad de Derecho. Allí transitaba sus años de formación, con compromiso y sensibilidad. Formó su familia junto a Norberto Eduardo Casanovas, con quien se casó y tuvo, en 1975, a su primera hija, Laura.
Ambos compartían ideales y militaban en Columna Sur de Montoneros. Entre sus compañeros, él era conocido como “El Loco Beto” o “Néstor Barceló”, y ella como “Susana”, nombres que guardan la memoria de su compromiso y de los lazos que supieron construir.
El 20 de noviembre de 1976, la vida de Mirta y su familia se vio atravesada por el horror: fue secuestrada en su casa de Villa del Parque, mientras que Norberto fue secuestrado ese mismo día en Wilde. Mirta era entonces mamá de una niña pequeña y, además, estaba embarazada. Se estima que su hijo o hija debió nacer en cautiverio entre julio y agosto de 1977.Su historia forma parte de la búsqueda incansable de Abuelas de Plaza de Mayo.
Armandina Margarita Prudencia Nion, abuela paterna quien sostuvo una búsqueda incansablemente, falleció sin poder abrazar a su nieto o nieta.
Mirta, Norberto y ese niño o niña que debió nacer en cautiverio continúan desaparecidos. Su ausencia duele, pero su memoria permanece viva.
En reconocimiento a su paso y a su historia, Mirta fue homenajeada por la Facultad de Derecho. En 2017, su legajo fue sellado para dejar constancia de su condición de detenida desaparecida, y hoy su fotografía forma parte de un mural que la recuerda, la nombra y la abraza en el espacio que también fue su casa.